Orden consciente
El efecto de hacer la cama
Un pequeño hábito de cada mañana como punto de partida para cuidar el espacio que habitamos.
Hacer la cama cada mañana nos lleva unos pocos minutos, y se considera como el primer logro, el que marca el tono de tu día. Nos hace sentir satisfechas y motivadas para seguir. Muchas personas la consideran la primera de las buenas decisiones del día. El simple movimiento de estirar las sábanas cada mañana hace que entendamos que la etapa de descanso terminó y toca activarse. Esto hace que sintamos la sensación de que somos capaces de organizarnos, de terminar una tarea y empezar otra. Además, considerando el volumen que ocupa una cama, que es la pieza reina de la estancia, tener la cama hecha es tener más del 50% de nuestra habitación en orden. ¿Lo habías pensado?. Esto te anima a querer tener el resto recogido y ordenado.
En resumen si la habitación se ve mejor, tú te sientes mejor.
Otro de los beneficios que tiene es que ayuda a la autodisciplina. Por ejemplo, si nuestro nivel de disciplina está en momentos bajos, lo que menos queremos es iniciar el día haciendo la cama. Sin embargo, si te obligas a hacerla , ayudarás a que tu disciplina vuelva a su estado óptimo.
La razón es que mientras cerebro y cuerpo se resisten a realizar ese esfuerzo, somos capaces de controlarlo y enfocarlo en un objetivo:: dejar tu cama hecha.
Charles Duhigg en su libro El poder de los hábitos destaca que las personas que hacen la cama cada mañana son más productivas, tienen una mayor sensación de bienestar y son más hábiles a la hora de ajustarse a un presupuesto.
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